Caminando por Taipei

Hoy ha sido el primer día de exploración en Taipei. La mañana comenzó muy pronto, pues el puñetero “jet lag” decidió aparecer prontito, así que desde las 7 de la mañana en pie, dado que no conseguí volver a dormirme.

Lo bueno es que entraba sol por la ventana, y esto, teniendo en cuenta que los dos últimos días han estado pasados por agua, era una maravilla. Como el tiempo aquí cambia cada poco, decidí sacar unas fotos desde mi ventana. La verdad es que la selva está al ladito: por la mañana se escucha a los pájaros un montón :).

El día lo he pasado visitando el rascacielos más grande del mundo (por el momento): el Taipei 101. El rascacielos es una pasada!!! Para llegar hasta la ciudad tengo que coger un autobús y luego un metro. Los autobuses son muy graciosos, porque dependiendo de un kanji se paga al subir o al bajar del mismo (yo miro lo que hace la gente y listo, jeje).

El metro está genial. Está todo limpísimo, es muy eficiente y no se ve peligro de que vayan a levantarle la cartera a nadie (y eso que seve que soy turista a las mil leguas, jeje).

El Taipei 101 tiene el ascensor más rápido de todo el mundo. Cuando montas en él notas un sube y baja en el estómago de la leche. Subimos 81 pisos en menos de un minuto (por lo menos es la sensación que tuve). Una vez arriba las vistas son increíbles. Se ve toda la ciudad: calles, coches, edificios emblemáticos, etc. La visita incluye subir hasta el piso 92 que es donde se puede salir al aire libre y ver un péndulo de 628 toneladas que utilizan para que el edificio contrarreste los efectos del viento y los terremotos y no se derrumbe (vamos, que es como un tentempié pero invertido).

Después de visitar el rascacielos,  fui al S.Y.S. Memorial, un monumento al padre de la república de China, Sun Yat-Sen. Este edificio destaca un montón, puesto que se encuentra rodeado de edificios modernos y su arquitectura imita a la antigua China. En este punto el hambre apretaba, así que aproveché para descansar y tomar algo. Luego quería visitar dos templos budistas y pasear por una zona de compras de Taipei.

Los templos son preciosos. Hoy, el templo LongShun estaba hasta arriba de gente. Desde el momento en que entré en el templo disfruté como un enano. La gente canta las oraciones en alto y no les importa que te muevas entre ellos, siempre y cuando no molestes, claro está. Me ha gustado mucho participar, más bien ver, otro tipo de creencias y aprender lo diverso que es el mundo.

Tras ver cómo la gente le rezaba a Buda, me fui a buscar uno de los barrios más fashion de la ciudad: Ximending. En esta zona sale de compras y de marcha toda la juventud de Taipei. El ambiente es muy variopinto, siendo este uno de sus mayores alicientes. Hay tiendas de todo tipo, pero lo mejor de todo es que a este barrio no ha llegado la temida globalización, por lo que puedes comprar ropa autóctona o diseños propios de artistas nóveles.

Sobre las 20.00 ya estaba bastante cansado y además tenía que cenar, por lo que decidí volver para casa. Al llegar cerca del hotel, vi un restaurante que tenía buena pinta. Una vez sentado a la mesa, me fijé en que no tenían carta en inglés, por lo que me temí lo peor :). Al final me facilitaron una ESCUETÍSIMA carta en inglés de la que lo único que ponía era: olla de ternera, cerdo, cordero, etc. No tenía ni idea, pero me apetecía ternera, así que me decidí por la ternera. Antes de haber pedido la camarera ya me había servido un plato lleno de verduras. No sabía que era. Acto seguido, en un hueco que había enfrente mío, pone una cazuela y enciende un interruptor. En este momento decido que tengo que ver qué es lo que hacen el resto de comensales, pues no tengo ni idea sobre cómo proceder. Al final resulta que la cazuela hierve agua y tú vas poniendo los ingredientes crudos, la ternera lo estaba, en la cazuela a cocer. Cuando están a tu gusto los sacas y los mojas en una salsa que te dan (picante o suave). Vamos, una chulada XD. Al final disfruté de la cena un montón. La comida estaba buenísima y el método de prepararla genial (eso sí, como buen novato la cagué un par de veces, pero vamos, nada sustancial).

Al final decidí que ya era hora de irme a dormir, no sin antes pasar por un supermercado y comprar una botella de agua. En el paseito encontré una pastelería que me enamoró: al día siguiente desayuné en dicha pastelería. Todo estaba delicioso.

Así fue mi primer día de exploración en Taipei. Ahora solo toca contar los siguientes 🙂

Saludos

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~ por teleyinex en mayo 9, 2009.

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