Se acabaron los carnavales

Han sido más de cinco meses, sí sí, más de cinco meses. Pero antes de empezar a lamentar que se ha terminado esta bonita y divertida fiesta, habrá que explicar cómo es que los carnavales duran 5 meses 🙂

En la ciudad en la que actualmente trabajo llevo viviendo cerca de tres años. Hace dos años, un compañero de trabajo y más tarde amigo, me invitó a asistir a uno de los ensayos de su chirigota. ¡¡Bendita invitación!!

Aquel año fue mi primer carnaval. Había estado en otros carnavales, pero nunca había disfrutado de un carnaval como hasta el de ese año.

El carnaval que yo conocía solo se limitaba a los disfraces y la cabalgata de carnaval. Sin embargo, aquí en Mérida, al igual que en Cádiz, tienen comparsas y chirigotas.
Este extra consigue que el carnaval cobre otro sentido y más si le añadimos el ser miembro de una chirigota y no tener el frío que hace en León en febrero.

Mi primer año fue estupendo, la chirigota salió a concurso y quedó segunda. Ese año no canté en el escenario, pero sí subí como figurante y pude sentir y vivir lo que es pisar un escenario delante de cientos de personas. En la calle, donde realmente se vive el carnaval, canté con mis compañeros chirigoteros durante varios días hasta que la garganta no pudo más. Finalmente y para despedir el carnaval hasta el año que viene, mi amigo chirigotero me comentó la posibilidad de unirme a un viaje que realizan todos los años a Cádiz, una vez los carnavales romanos han llegado a su fin.

Cádiz fue el postre perfecto para vivir el carnaval como nunca lo había hecho. Descubrí lo que se siente al emocionarse con un pasodoble de una comparsa y lo que es que se te salten las lágrimas de risa por una chirigota. Viví de nuevo el carnaval en la calle y me quedó tan buen sabor de boca, que si el año siguiente podía, volvería a ser un miembro más de la chirigota y vendría de nuevo a Cádiz a disfrutar del carnaval.

Este año, mi carnaval comenzó por agosto, cuando se empiezan a sugerir posibles disfraces para el carnaval. Los ensayos y las primeras reuniones comenzaron en septiembre, intensificándose hasta enero, mes en el que básicamente todos tus ratos libres los dedicas a ensayar para intentar ofrecer el mejor espectáculo posible en el escenario y en la calle.

En febrero el nerviosismo de la competición se asoma y ya empiezas a pensar en el escenario y cómo responderás ante tanta gente, sobre todo teniendo en cuenta que debutaba en un escenario tan grande. Mi mayor miedo era equivocarme en las letras o salirme de tono, pero al final disfruté como un enano. Recordaré toda mi vida esa noche tan bonita y especial. Cuando terminó la actuación salí diciendo que fue el mejor ensayo que habíamos tenido en este carnaval, muestra de que había disfrutado como nunca.

Los hados se pusieron de nuestra parte y conseguimos pasar a la final. Con el objetivo de poner toda la carne en el asador e intentar llevarnos el primer puesto, se introdujeron en el repertorio todos los cambios posibles para mejorar y ofrecer una actuación que consiguiera arrancar al público aplausos y ovaciones desde las butacas.

La final llegó y lo hicimos lo mejor que supimos y pudimos. Obtuvimos un cuarto puesto que nos supo un poco amargo, pues todos deseábamos estar entre los tres primeros puestos. El resultado no ha sido nada malo, pasar a la final ya es una victoria por sí sola, pero siempre se aspira a ganar.

Una vez terminado el concurso salimos a disfrutar del verdadero carnaval: la calle.

Durante cinco días hemos cantado en la calle, locales y escenarios. Nos hemos reído y divertido como nunca y a pesar del cansancio, hemos conseguido llegar a Cádiz como el año pasado. Hoy, domingo de piñata escribo esta historia después de llegar de Cádiz y haber vuelto a emocionarme y reírme con las chirigotas y comparsas de Cádiz. Hoy quería que esta historia todavía supiera a carnaval, por eso he decidido escribirla hoy y que las sensaciones no se evaporasen.

A pesar de lo divertido y bien que nos lo hemos pasado, este final de carnaval no ha sido igual que el año pasado. Por cosa de la vida, mi amigo no ha pedido venir con el resto a Cádiz y terminar el carnaval tal como me lo han enseñado. Espero que el año que viene podamos volver juntos a Cádiz y disfrute de un nuevo carnaval romano y gaditano acompañado de la persona que me ha enseñado a vivir y sentir los carnavales; por ese motivo quiero decir desde aquí: gracias Nono.

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~ por teleyinex en marzo 2, 2009.

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